Como amiga tengo mucho que aprender

Anoche, de madrugada, me desperté sobresaltada. Fue como si alguien me hubiese pegado una patada en el pecho con todas sus ganas. Me puse en pie de golpe, con la sensación de que había pasado algo horrible.

Lo primero que hice fue comprobar que mi madre estaba bien. Lo segundo fue encender el móvil con miedo ante lo que pudiese aparecer en pantalla. Pasados unos minutos volví a la cama… solo para ahogarme en mis propias lágrimas.

Empezaron a desfilar por mi mente todas las personas que son importantes para mí, y sentí en ese mismo lugar en el pecho un dolor inmenso. Sentí un dolor equivalente en magnitud a lo mal que creo estar haciendo las cosas.

El pensamiento más claro que tuve fue que, si me pasase algo malo, no se enteraría nadie hasta pasado demasiado tiempo. Lo más triste es que soy yo la que me lo he buscado. Para recibir hay que dar primero, y no al revés.

El mundo real es el que cuenta

Vivo en mi cabeza. Es una característica muy mía, pero últimamente se me ha ido de las manos. Piense lo que piense y sienta lo que sienta, otras personas no pueden saberlo porque ellas viven en el mundo real, en el que las cosas se dicen y se transmiten. Así que, a efectos prácticos, es como si no pensase o sintiese nada.

Recuerdo que en la primera entrada que compartí en mi antiguo blog, puse que uno de mis objetivos era comunicarme mejor con las personas a las que aprecio… y aquí estoy, peor que entonces incluso. ¿Qué ha pasado? Aparte de la vida, ha pasado que no he hecho bien los deberes.

«Las relaciones a distancia no funcionan», «las cosas se acaban enfriando», «no se me da bien, me cuesta mantener el contacto». Excusas. Si hay interés, se ponen los medios, da igual que la distancia sea de unos metros o de medio mundo.

Las excusas no son más que obstáculos… y oportunidades

Llamadas, mensajería instantánea, redes sociales, postales, cartas, flores… ¡Aviones! Hay tantas maneras de hacerle saber a una persona que te acuerdas de ella, que da hasta vergüenza no hacerlo. Eso es lo que siento yo: pura vergüenza.

La cuestión es hacer algo, porque con el «es que no sé, es que no me sale» no se soluciona nada. Mi primer algo es escribir esto, porque no hay nada que me libere más que ser vulnerable, por doloroso que sea. Me ayuda a ver las cosas con más claridad, a sentir que salgo de la soledad de mi cabeza, donde lo único que escucho es el eco de mis propios pensamientos.

Por último, a quien afecte:

Quiero disculparme por no haber estado ahí para ti. Por no mostrar suficiente entusiasmo por aquello que compartiste conmigo. Por decirte que te iba a ayudar y haberlo dejado pasar. Por quitarme de en medio y desaparecer cuando lo que realmente necesitabas era que insistiese más. Por ser tan distante y despegada. Por tener poca iniciativa y dar solo cuando tú diste primero. Lo siento.

Voy a poner todo de mi parte para mejorar. Por ti y por mí, porque esta no es la amiga que mereces y tampoco es la persona que quiero ser.

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2 comentarios en “Como amiga tengo mucho que aprender”

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