Mamma

Aprovechando esta fecha tan señalada para la humanidad y tal, quisiera dedicarle esta entrada a la persona más importante de mi vida: mi madre (mamma para mí). Gracias a ella estoy en este mundo y considero que, gracias a ella, sigo en él.

Durante mi infancia y adolescencia lo cierto es que la veía muy diferente a las otras madres. Su vida estaba totalmente dedicada a mí; si no estaba en casa, venía conmigo a la academia de ballet y esperaba allí sentada tricotando, haciendo ganchillo o lo que tocara. Esa es la imagen con la que muchas de mis compañeras bailarinas la siguen identificando y la verdad es que me parece una imagen bonita, que ciertamente dice mucho de ella. Es más, sigue formando parte importante de su rutina.

Hasta que alcancé la mayoría de edad no fui capaz de entender muchas cosas que, siendo realista, tampoco tenía por qué comprender antes. Conocía mi parte de la historia, pero no me había parado a pensar demasiado en la suya. Afortunadamente vi cómo florecía poco a poco, cómo buscaba su lugar en el mundo, cómo alzaba su voz. También entendí que lo más seguro era que hubiera estado callada por mí, por protegerme, y eso es algo que siempre estará ahí. A partir de ese momento creo que fue cuando empezamos a conocernos de verdad, entre nosotras y a nosotras mismas.

mamma

Nunca he sido una chica rebelde, pero aun así ha tenido que aguantar mi lado más oscuro; también el más vulnerable. Me ha visto hacer el tonto hasta llorar de la risa, también hacerme daño por pura rabia. Lo peor es que hasta hace relativamente pocos años no fui capaz de abrirme a ella, porque hasta que no toqué fondo no empecé a verla como una amiga además de como una madre. Comunicarme es algo que me cuesta lo mío y con ella no ha sido una excepción, aunque afortunadamente vamos progresando adecuadamente.

Con los años y con la distancia hemos ido estrechando nuestra relación y, a pesar de que sigue siendo la que se lleva mis malas contestaciones cuando estoy (o me pone ;-)) de mal humor, se ha convertido en la primera persona con la que comparto las buenas noticias o a la que le pido consejo. Con el paso del tiempo me he ido dando cuenta de todas las cosas en las que nos parecemos, de que es mucho más lo que nos une que lo que nos diferencia.

Siempre me ha apoyado en todo. Si he estado a punto de meter la pata hasta el fondo me lo ha advertido. Ha tenido infinitas palabras de aliento y de apoyo cuando ni yo creía en mí. También su alegría es infinita cuando me salen las cosas como quiero. He escuchado todos sus consejos a pesar de que no siempre los haya seguido. Gracias a ella he conseguido salir de los pozos en los que me metido a lo largo de mi vida, que no han sido pocos.

Algún día encontraré una manera mejor de devolverle todo lo que ha hecho y sigue haciendo por mí pero, mientras tanto, quiero brindarle este pequeño “homenaje”.

Masse, masse glad i deg, mamma.

P

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